22 octubre, 2017

Reseña: El goto - José Eduardo Alcazar

Título: El goto
Autor: José Eduardo Alcazar
Sinopsis: Tetamilones, pedigüeños, picaretas, el grupo palaciano se compactaba para aclamarla a Carmen, la soberana. Ella, ni fiu, pasaba sin bolar atención alguna, con el jeito pertinente de aidongivedem

Les presento una novela diferente, una historia como jamás han leído.

GENERALIDADES
Emm… no sé qué decir. Esta es la reseña más complicada a la que me he enfrentado en mi vida. Antes de explayarme sobre el tema, quisiera contarles un poco sobre cómo llegué al libro.

Hace algunos meses, el autor del libro me escribió con la propuesta de hacerme llegar un ejemplar de la obra por correo para que pudiera leerlo y comentarlo. Cuando le pregunté por la temática, su respuesta me fascinó, porque lo que me presentaba era una obra única, diferente.

Los que me conocen, me habrán oído decir alguna vez que yo soy de las personas que creen que los lectores (es decir, la gente que puede llamarse a sí misma “lectora” y no aquel que lee apenas uno o dos libros por década), y en especial los que nos dedicamos a escribir reseñas críticas, debemos estar abiertos a explorar nuevos géneros, textos con innovaciones y autores que van más allá de lo que acaba de ser publicado por las cinco grandes editoriales que existen. 

Entiendo, claro, que todos tenemos preferencias y que podemos decir “no, este libro en particular no me interesa en lo más mínimo”, pero también siento que es bueno expandir los horizontes. Por ejemplo, yo suelo detestar tanto el romance como las novelas juveniles escolares, pero me he topado con dos o tres que me parecieron decentes y las leí (y me gustaron). También me he animado a leer obras de autores independientes que se toman libertades que no podrían tener bajo un gran sello editorial. He leído poesía épica, prosa poética surrealista y yo qué sé cuántas cosas más. 

Eso es genial.

Fue por este motivo que el libro “El goto” atrajo mi atención. Esta es una novela multicultural en el sentido lingüístico, con un narrador que habla español, pero que está en Brasil, por lo que los diálogos tienen mucho portugués. Así como en mi blog defiendo el Spanglish, el autor nos trae el “Espangués”. 

En palabras del escritor: “El libro está escrito en espangués; la base en español y aportes del portugués, del inglés, del francés y del alemán.”

Claro está, desde el comienzo supe que sería todo un desafío porque, si bien manejo el inglés y el español, de alemán y de portugués sé muy poco (y de francés, nada).

De todas formas, decidí aventurarme al mundo de “El goto”

LA HISTORIA
El libro nos transporta a un Rio de Janeiro moderno —e incluso un poco futurista— en algún punto del siglo XXI o XXII. Nuestro protagonista, un hombre adulto que habla español, es contratado por un líder político para hallar y recuperar a Carmen, que es así como “su amante más valiosa, llena de secretos” que ha huido. 

Los indicios y las pistas que le han dado, alegan que la mujer se encuentra en esta ciudad y que tiene contacto con un hombre en particular del que mucho no se sabe.

Así, comienza la cacería. Este es el inicio de la obra policial.

Nuestro hombre recorre la ciudad, se mete en sitios inhóspitos y peligrosos. Va desde lo más alto hasta los rincones más bajos del lugar. Se enfrenta a obstáculos y dificultades mientras poco a poco, se acerca a la mujer en cuestión.

Quizás, y esto es interpretación mía, la mayor cacería está dentro de la mente del protagonista que debe encontrarse a sí mismo, porque está desorientado en “su misión” y ha perdido un poco la noción de quién es.
LA NARRACIÓN
“El idioma es de los que lo falan y de los que lo escriben, para que lo falen y lo escriban según pulsiones e instintos idiosincrásicos.  El idioma tiene raíces en los que lo falan. Por esto mesmo, no ojo el motivo pelo cual se deba obligar a la utilización de ideogramas, que  nos son extraños, en nome de una discutible eficiencia máxima en la comunicación planetaria. Esto es un gran bulshit apostrofante. Los ideogramas no facen parte de nostra tradición, no son leídos por nos, ni tampoco nos servimos de elos para expresarnos. Nostro idioma es  letral, es aquél  que nos enseñó nostros padres, espanioleses, portugueses, y es aquél que modificamos, por comodidad, contagio o ignorancia, al usarlo, y después, al pasarlo a nostros fillotes.Modificarlo al punto de aceptar ideogramas, nunca. Bueno, por ahora no, nunca. Pode ser que daqui a anos, el nostro idioma sea igual al oriental.” Tavaré de Ziberbüller y Wuongderbilt, de la Realizante Academia de la Lengua Luso-Hispánica en el Congreso de Tarija Apondeborder de 2098.
Con estas palabras introductorias, la novela nos avisa sobre sus particulares idiomáticas. Y odio admitir esto, pero hay varios factores del libro que no llegué a entender. El asunto lingüístico me superó por completo. Estaba muy confiada de mis conocimientos, pero terminé por notar que me falta mucho por aprender.

Si ha habido errores (más allá de los diálogos mal armados y con la puntuación en cualquier lado), no lo sé, porque a veces no entiendo si me están hablando en español o en otro idioma que tiene una palabra similar.

Tengo una amiga brasilera a la que estuve molestando toda la semana con preguntas idiomáticas. Por ejemplo, algo que no sabía y que tardé en comprender en el libro es que en Brasil, muchas palabras del inglés —más que nada insultos— son de uso cotidiano, pero que las pronuncian (y escriben) “mal”,  “brasilizadas”. No fue hasta que mi amiga me recomendó leer lo que no entendía en voz alta, que noté la obviedad. Cosas como “mam faker” es “mother fucker” brasilizado. Me volví loca intentando comprender qué significaba cada cosa. Y algunos términos, creo que sigo sin saber qué son.

Esto no es algo malo, pero apunta a un público con mayor conocimiento idiomático que el mío. La constante mezcla de palabras que no pertenecían al español terminaron por confundirme muchísimo en algunas escenas. Y no, no valía la pena dejar de leer cada quince segundo para revisar un diccionario. 

Me hubiese gustado, quizás, que el autor pusiera notas al píe en vez de un glosario final de casi 10 páginas (que no sabía que existía hasta que terminé de leer la novela y ya era demasiado tarde).

Más allá de eso, la narración es fluida, tiene buenas reflexiones, diálogos creíbles (no son forzados) y le he detectado muy pocos errores que ni siquiera puedo estar segura de que lo sean.

La única crítica negativa en este sentido es que los diálogos no se amoldan a ninguna normativa. Entiendo que es una publicación independiente de hace ya más de veinte años y que no había forma de que el escritor pudiera saber las reglas al respecto (cuando internet era casi que un artículo de lujo). 
MI OPINIÓN
No les voy a mentir, el libro en sí, me gustó. La trama me pareció interesante y disfruté mucho de todo lo que logré entender. El final, además, me pareció perfecto para la novela.

Ahora bien, hay un montón de cosas que no terminé de entender debido al asunto idiomático. Un detalle en particular que me ha mareado mucho ha sido el constante reencuentro irreal entre el protagonista y Carmen. Se encuentran, pero ella no está ahí. Él la ve en otras mujeres, crean recuerdos que la Carmen real parece poseer aunque en realidad nunca hayan existido. Sí, así de confuso. La silueta de la realidad se vuelve difusa por momentos. Citando al libro: "la silueta de las cosas se vuelve más confusa con el calor".

¿Se debe esto al realismo mágico? ¿Es una ilusión compartida? ¿Son flashbacks mezclados con lo que transcurre en el presente? ¿Ocurre todo en la mente del protagonista? ¿El protagonista sufre de constantes golpes de calor? No estoy segura. Sé que es posible que se explique en la novela, pero no lo entendí.

En otra nota, muchos de ustedes deben estar preguntándose por el título. A mí me pasó lo mismo cuando lo escuché. De hecho, busqué por TODA internet y no hallé NADA sobre la novela. Encontré al autor, encontré también sus otras obras publicadas y algunas reseñas. Pero de “El goto” no había ni señales. Es como si el libro nunca hubiese existido. Debe ser porque es independiente y de hace ya mucho tiempo. Fue publicado hace más de veinte años.

La cuestión es que el libro comienza con la definición de Goto: Es un sustantivo. Obediente de carrera. Empleado en empresa de economía global. Todo aquel que cumple órdenes, de forma inmediata y sin discutir. Se dice también, y en forma muy peyorativa, de todo aquel que obedece órdenes sin cuestionar o sin cuestionarse. 

Estas definiciones se aplican a nuestro protagonista, que actúa como mercenario en una misión. Nada importa, no hay espacio para sentimentalismos ni para misericordia. Debe encontrar a Carmen y devolverla a su jefe de cualquier forma (viva o muerta). Además, Carmen y otros personajes le dicen “goto” al protagonista a modo de insulto. Y él, aunque admite que no le agrada, no puede reprocharlo porque es justo lo que él hace: seguir órdenes sin preguntar. 

Acá radica uno de los dos ejes más interesantes de la obra desde mi perspectiva personal. 

El protagonista haya en Carmen el reflejo de lo que es y de lo que quiere ser, de la contradicción entre obligaciones y pasiones. Ella es todo lo opuesto al protagonista: es libre, toma sus propias decisiones. Sus características confunden y sorprenden al protagonista, le intrigan y le atraen; le hacen reflexionar poco a poco sobre su propia esencia.

En este punto se presenta el segundo eje importante de la novela (a mi parecer): la huida. Carmen huye de otros, y nuestro protagonista, si bien es el perseguidor, está huyendo de extraños y de sí mismo, sin saberlo. Y, citando a la obra una vez más: “En la fuga un hombre solo lleva a su piel y deja caer todas las máscaras que lo abrigaban.”

El hombre en busca de la mujer que ha huido, está ahora también huyendo, y en esta escapatoria es que se encuentra a sí mismo.

El vaivén entre las conversaciones y encuentros de ambos personajes moldean estos aspectos de la novela, mucho más que la búsqueda en sí; hacen evolucionar al protagonista y nos dejan un mensaje a los lectores sobre la importancia de ser críticos, sobre el poder conocernos a nosotros mismos. A través de este dúo, y con la ayuda de otros personajes, vemos como a veces los perseguidores terminan siendo los perseguidos. Como los roles pueden invertirse y la importancia de poder conocernos a nosotros mismos para poder comprender así al resto. Aprendemos el valor de la libertad y los riesgos que conlleva.

Ahora, si esto es lo que el autor quiso plasmar o no, no lo sé. Pero es lo que me transmitió a mí. Quizás, estoy delirando.

En resumen, “El goto” es una buena obra policial a la que solo le falla el diseño de los diálogos y, quizás, alguna que otra tilde diacrítica (cosa que no puedo asegurar porque capaz se me están cruzando los idiomas). Si saben inglés y portugués, aunque sea en un nivel intermedio, se las recomiendo muchísimo. 

Hay detalles técnicos que mejoraría, pero la novela vale la pena.

¿Cómo la consiguen? La verdad es que no estoy segura. No he encontrado un solo punto de venta online, pero si a alguno le interesa, me puede decir y hablo con el autor para preguntarle al respecto.
No le daré una puntuación, porque soy incapaz de juzgar la totalidad del texto. Pero creo que si tuviera que hacer una evaluación imaginaria de lo que entendí y de los factores técnicos, entonces diría que la novela anda por tres dragones y medio (more or less). 

ALGUNAS CITAS QUE ME GUSTARON
“Un japifiú jamás piensa que puede pasarse al otro lado y dejar de ser un japifiú. Cree que su situación es eterna y cuando pierde todo y lo expulsan, no cree que le esté pasado o que les pasa. Muchos no soportan el ordil y se matan antes mismo de que se pueda consumar la expulsión. Otros, no tienen el coraje para acabar con sus vidas; se dejan sacar de sus viviendas, se dejan correr de sus barrios, se dejan encimar en los transportes, se dejan traer como retirantes. Difícilmente se integran al nuevo mundo. Deambulan por la vida, zombis solitarios, desagregados de todo y de todos: lloran, gritan, enloquecen.”

“Se puede conocer a un hombre por mil indicaciones, pero todo conocimiento estará siempre incompleto hasta que el hombre emprenda su huida. Solamente entonces, por los rastros que deja el fuchidor, se podrá conocerlo y decir verdaderamente quién es y quién fue. En la fuga un hombre solo lleva a su piel y deja caer todas las máscaras que lo abrigaban.”

“El calor entorpece a la mayoría de los sentidos mientras que, es cierto, agudiza a otros. El calor es amigo del olvido. El calor de la lucha, por ejemplo, dicen que apaga al dolor; el calor de una pasión, borra las consecuencias; aunque también es cierto que el calor forja el acero y hace el buen filo. Lo que quiero decir y diciendo de otra forma que me parece más justa, es que la silueta de las cosas se vuelve más confusa con el calor.”






1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Todavía no se encuentra disponible en las librerías que voy, así que esperaré las vacaciones de invierno para volverlo a buscar ^^

    ¡Saludos!

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