01 julio, 2018

Reseña: Tu música en mi silencio (Araceli Samudio)

Título: Tu música en mi silencio
Autora: Araceli Samudio (LunnaDF en Wattpad)
Sinopsis: La maestra de piano le enseñó dos cosas importantes: primero, que para tocar música no es necesario oírla, sino sentirla; y segundo, así como no hay luz sin oscuridad, como no hay bondad sin maldad, tampoco es posible la música sin el silencio. Y ella así lo creyó.
Un día, se dio cuenta de que también había música en sí misma, que su corazón se aceleraba, sus piernas se aflojaban y su interior vibraba cuando él, Daniel, estaba cerca. Y es que él había traído la música a su vida: la del piano y la de su propia alma. Era él quien llenaba de melodías la quietud en la que vivía, por lo que cuando se fue, la música también se acabó.
Y es que crecer duele, y la pobreza es enemiga de los sueños; pero entonces, sumida en el más profundo y absurdo silencio causado por la desazón y los problemas de la vida, recordó la lección de la maestra: no hay música sin silencio. Y así, su corazón volvió a latir, y en su quietud volvió a sonar aquella melodía. 

“La vida es de los que la luchan hasta el último suspiro.”



GENERALIDADES
Hoy vengo a traerles la reseña de otra novela de mi querida amiga Araceli Samudio. Ambas leemos y escribimos en el marco de géneros MUY diferentes, pero siempre es un placer compartir letras porque aprendemos mucho la una de la otra.

No sé si lo recuerdan, hace unos meses reseñé otro libro de esta trilogía que me gustó mucho, Con los ojos del alma. Cada una de las novelas de la saga nos relata una historia de amor que pone como foco los obstáculos de una discapacidad y la esperanza para poder disfrutar de la vida más allá de toda dificultad.

Después de mi primera experiencia con la serie, el concepto me gustó tanto que me propuse conseguir y leer los otros dos apenas pudiera. Escogí este título en particular porque me atraía la idea de que transcurriera en Paraguay. 

“La música es para todos; no necesitás oírla, solo precisás sentirla.”

Pero no nos adelantemos. Permítanme contarles un poco más sobre la trama. Lo que leerán a continuación no tiene spoilers, sino que explica mejor las palabras de la sinopsis.

P.D. Perdonen si hay dedazos. Escribo esto desde el teléfono y lo revisaré recién en unos días.

LA HISTORIA EN SÍ

Esta novela sigue a dos personajes desde que transitan la preadolescencia y hasta la adultez.

Por un lado tenemos a Daniel, un chico de clase media-baja que vive con su madre que quedó viuda poco antes de comenzar la historia. Ellos llegan a Asunción, la capital de Paraguay, para comenzar desde cero en la ciudad donde la mujer creció.

Por el otro lado tenemos a Panambí (mariposa en guaraní), una chica de clase muy baja que es sorda y vive con su hermano y con su padre en una pieza pequeña junto al quiosco de revistas con el que se ganan la vida. Ella está acostumbrada al silencio y se resguarda del mundo sonoro entre las páginas de libros. Es bastante introvertida porque sabe que el mundo no la comprende, porque no le agrada que la miren y piensen “pobre la sordita”.

Sus caminos se cruzan poco después de la llegada de Daniel a la ciudad. Él no sabe en un comienzo que ella no puede oír, pero algo le despierta curiosidad y, luego de varios encuentros casuales, él decide aprender poco a poco el lenguaje de señas para poder comunicarse con ella.

La vida de ambos parece por fin iluminarse. Panambí descubre la música a través de las vibraciones del piano que Daniel toca y él comienza a comprender los silencios. Aprenden el uno del otro, pero también aprenden juntos sobre la vida, sobre el cariño y sobre el amor.

El destino los separa de repente y sin tiempo para aceptarlo. Cada cual ha de seguir caminos diferentes. Muy diferentes.

“No hay música sin silencio.”

Vemos a los personajes crecer. Golpearse y sanar. Tropezar y volver a las andanzas de la mano de sus seres queridos. Los vemos ser luz y oscuridad. Los vemos crecer y dar lo mejor de ellos mismos sin importar la situación y con la esperanza de que tal vez un día el destino quiera que sus caminos vuelvan a cruzarse.

Dos realidades que a simple vista son muy diferentes y que se presentan como paralelas e indiscutiblemente opuestas nos muestran que donde hay amor y sinceridad, puede existir un punto de encuentro. Que el amor no conoce de barreras lingüisticas ni de distancia, que el amor no diferencia entre la música y el silencio porque ninguno puede existir sin el otro.


LOS PERSONAJES

Uno de los puntos más fuertes de la novela es la evolución de los personajes. Cada uno de ellos representa una realidad, una posibilidad entre las tantas que hay en el mundo. 

En Panambí vemos la pureza y la esperanza. La humildad y la lucha por los sueños. A pesar de haber vivido una realidad complicada, siempre ha sabido mirar al frente y ver lo mejor del mundo. Se amoldó a una sociedad que la rechazaba, que la miraba con pena, y le demostró a todos que el que cree en sus sueños puede lograrlos. Panambí tiene un corazón de oro y nos hace ver que incluso cuando tocamos fondo, cuando no nos queda nada, siempre tenemos el amor de los que nos rodean. Eso nadie nos lo puede quitar.

Su hermano, Arandu, representa la otra cara de la moneda. Bajo la misma situación y presión que ella, deja que su corazón se apague y abandona lo único que nadie le puede quitar. Ante la misma realidad que vive su hermana, él es la cara del rencor, de los se sienten víctimas de una sociedad injusta.

Tenemos también personajes como Anita, la amiga de Panambí y Raquel, la profesora de piano. Personas de esas que parecen ángeles porque aman a los demás y dan todo de sí para hacerlos felices, aunque ello signifique sacrificar su propia felicidad. No me detendré mucho en ellas para no dar spoilers.

El último miembro del cast principal es Daniel. Su vida es distinta a la de todos los demás. Al ser de clase media está acostumbrado a una vida que para Panambí y su familia es apenas un sueño lejano. Es un chico que llega como un cascarón vacío a Asunción y se llena de a poco con las enseñanzas de la vida y del amor. Ha sufrido en el pasado y comete errores, como todos, pero hace todo lo que puede para seguir siempre adelante y ser mejor. En él vemos la perseverancia.

Si algo tienen en común todos en la novela es que son humanos. Cometen errores y a veces actúan por puro egoísmo. Aprenden de sus errores, se arrepienten y buscan volverse mejores personas con cada lección que les da la vida. Y lo más importante es que esto no lo hacen solos, es algo que logran gracias a sus seres queridos. A algunos les toma más tiempo que a otros, pero todos nos demuestran que cuando algo se desea con el corazón y nos proponemos lograrlo, podremos hacerlo.

Quizás aquí haga una pausa para aclarar que me hubiese gustado que los personajes de Rocío y Clara (no les daré spoilers de sus identidades) tuvieran un poco más de desarrollo. Siento que aparecen apenas como excusas. Como objetos para el avance de la trama y la existencia de algún conflicto, pero nada más. Ambas representan un “algo” (Clara es la visión social de condescendencia y Rocío es el ruido, el estruendo que se contrapone a los silencios de la protagonista), pero su significado casi que pasa desapercibido por su escaso desarrollo. Para decirnos algo, les falta mucho. Y si no tenían que decirnos nada, les sobra protagonismo. Están en un punto en el que no son suficientes para el mensaje y sobran para el extra.


EL MENSAJE

Las historias de Ara tienen excelentes mensajes. Siempre. No importa qué texto de ella lean, verán que más allá de una historia hay un universo de enseñanzas para descubrir.

Esta novela no es la excepción.

Entre las varias lecciones que nos entrega, podemos hablar de que cuando todo parece estar mal, solo tenemos que aprender a mirar a nuestro alrededor para ver la lucecita que la vida enciende para que veamos el camino. Esa luz es a veces una oportunidad o el amor de un ser querido.

Araceli también nos dice que para alcanzar un sueño, solo hace falta creer que podremos hacerlo si lo intentamos. Que no hay que escuchar cuando el mundo dice que es imposible, porque no es así. Hay una frase muy hermosa al respecto cerca del final de la novela. Tal vez, esta es la enseñanza que más me gusta porque la veo reflejada en la autora y en mí. Las dos nos dedicamos a las letras sin importar cuántas veces alguien nos haya dicho que de eso nadie vive, que es una pérdida de tiempo.

Otro mensaje que quizá para muchos pasa desapercibido, pero que a mí me encantó, fue que cada persona tiene la misión innata de ser la luz de otros. Aunque no lo notemos, en ocasiones nosotros le iluminamos la vida a una persona. Y a todos nos la iluminan de vez en cuando también. Conocemos a lo largo de nuestras vidas a personas que nos llenan con su luz. Y por eso mismo es que toda vida es única e irremplazable. Toda vida es invaluable.

La importancia del perdón ante el arrepentimiento está muy presente. Todos cometemos errores en la vida y de ellos aprendemos. Uno no tiene que juzgar a la gente por los errores que cometió sino por en lo que se convirtieron al aprender de ellos. Y cuando alguien al que queremos se equivoca, no hay que alejarlo, hay que ayudarle a ver la lucecita que brilla en todos nosotros.

Por último, el mensaje más importante que me ha dejado la novela es que no hay obstáculo que no se pueda superar. Que la sociedad nos dirá que es imposible, pero que no tenemos que dejar que nos convenzan. Una persona sorda puede tocar el piano. Un ciego puede andar en bicicleta. Un paralítico puede bailar. Una persona sin manos puede pintar. 

“No dejes que nadie te haga sentir diferente porque vos no sos diferente, sos especial. Vos no podés escuchar, pero las personas que te quieran sabrán escuchar tu hermoso silencio, sabrán encontrar la mejor melodía en tus ojitos brillantes, en tu sonrisa chispeante, en tu alegría y tu fortaleza.”

Los límites nos los ponemos nosotros. Nos los pone la mentalidad social. Pero no existen en realidad. Tenemos que romper las cadenas con las que nos atan.



NARRATIVA Y ASPECTOS TÉCNICOS

Pasemos a hablar un poquitín sobre la parte más objetiva de la reseña.

En el libro he visto detallitos mínimos que no me gustaron. Son cosas que un lector promedio no notaría pero que yo veo siempre, aunque intente evitarlo, porque estoy acostumbrada a corregir novelas.

Me topé con un par de repeticiones y redundancias, con alguna que otra coma fuera de lugar y diálogos que en ciertas ocasiones no me resultaban naturales. Pero fueron pocos, por eso digo que hablo de detalles que en su tercer libro no encontré y que no afectan en nada a la lectura.

No tengo grandes críticas objetivas más allá de esos detallitos.

En algo subjetivo y que es puramente personal, tengo una sola queja que se aplica en todo lo que he leído de Araceli hasta el momento.

Siento que hay escenas que fueron escritas a las apuradas, sin detenerse en nada y solo con ganas de llegar a la meta de la próxima escena.

Siempre me invade la sensación de que Araceli no se detiene lo suficiente en ciertas escenas que tienen muchísimo potencial. Cosas muy profundas pasan volando y, si no las anotaba, me habría olvidado que estaban ahí. 

“Ellos creyeron en mí y yo pensé: ¿por qué no? Y lo logré.”

Hay momentos que son claves para la historia y que se narran en apenas dos o tres párrafos antes de pasar a lo siguiente. No me alcanza el tiempo para disfrutar de esas escenas, para saborearlas y exprimir todo el mensaje y el significado que intentan darme.

No tengo nada en contra de la escritura simple. En general me gusta, pero con las obras de Araceli a veces creo que hay capítulos en los que ella debería detenerse para que los lectores podamos llenarnos de lo que ella quiere transmitir. Para darnos el tiempo a los lectores de reflexionar sin tener que pausar la lectura o tomar notas.


RESUMEN DE MI OPINIÓN

Tres aspectos en particular me impulsaron a leer la novela y no me defraudaron: 

-Transcurre en Paraguay. AMO las historias que toman como escenario el hogar del autor y que se nota que todo allí les es propio y natural. 

-Se utiliza el voseo paraguayo en algunos personajes. No sé si su voseo sea muy distinto al argentino o no, pero me encantó poder leer a los personajes e imaginarlos reales, de carne y hueso, con sus palabras y modismos.

-Hay referencias a la cultura y al guaraní. No solo tenemos el escenario y el modo de hablar, sino que vemos muchísimo más. De hecho, el libro me dio tremendas ganas de tomarme un tereré jaja. 

Sin embargo, a pesar de todo lo que dije, no  disfruté de esta novela tanto como del otro libro de la trilogía que ya reseñé. Esto es algo puramente personal y que no tiene relación con la calidad de la obra en sí. 
Empecé de atrás para adelante porque la trilogía está compuesta de novelas completamente individuales. Comencé con el tercer libro (que acaba de salir publicado) y me encantó. Este segundo me gustó mucho, pero un poquito menos. Se nota que Ara creció mucho como escritora entre una novela y otra.

De la misma forma, ella me dice que el primero es el más inmaduro, y el último que me falta leer. Me alegra muchísimo saber que con cada historia sus palabras han logrado más magia.

La verdad es que Tu música en mi silencio se me hizo demasiado meloso, sentí que se perdía un poco el norte del mensaje por momentos porque las escenas románticas tenían más protagonismo que todo el mensaje en sí. 

Además, nunca me engancho del todo con romances entre adolescentes. Cuando yo tenía esa edad, era la persona más arisca y cerrada del mundo. Jamás habría permitido pero ni que me tomaran de las manos. Tenía el foco puesto en mis pasatiempos y en mis amigos y nada quería saber con chicos. Entonces, como no viví un romance a esa edad y mis amigos, salvo excepciones, tampoco, me cuesta muchísimo conectar con personajes como Panambí y Daniel. Simplemente no puedo, no es que no quiera. Disfruto muchísimo más de las novelas que encierran el romance en una cronología adulta y más lenta entre los personajes.

Eso no es malo, es solo mi gusto lector. 

Cuando leí Con los ojos del alma disfruté un montón de ver a dos personajes y su crecimiento individual mientras se influenciaban. Una historia que, aunque romántica, pone el foco en dos adultos que han superado ya muchos obstáculos y necesitan del apoyo mutuo para volver a creer en el mundo y en las personas. Pude conectar más con ambos personajes y con lo que sentían dentro de la historia.

Acá, en Tu música en mi silencio, sin embargo, sentí que todo era romance apasionado y juvenil salvo por el período en que tenemos a los personajes separados. Y por romance hablo de escenas melosas y llenas de pasión. Ese aspecto no es para mí. 

Ya saben que no me llevo bien con el romance como género literario y que tampoco soy gran amiga de las novelas juveniles. Y aun así, me encanta leer a Araceli.

Me  fascina que esta trilogía no habla sobre romance solo por el hecho de tener romance. No es romance para excitar al lector ni enamorarlos de personajes. Es romance para aprender de la vida, es romance lleno de esperanza y de lecciones sobre aprender a superar obstáculos de la mano de la persona que nos acepta con todas nuestras imperfecciones. 

Siempre digo que cualquiera puede contar un romance. Pero pocos son los que pueden hacer que ese romance tenga un significado. Y Araceli lo logra.

“Yo creo que un bebé es siempre una buena noticia. Quizás ahora no lo parezca, pero más adelante lo será. Todos los seres humanos tenemos una misión; quién sabe cuál es la misión del bebé que crece en vos ahora.”

Por último, quería aclarar que tengo la mala costumbre de leer reseñas de los libros antes de publicar las mías. Con esta novela me dolió un poco encontrarme con un par de comentarios de gente que dice que todo es perfecto e irreal. Que las causalidades así no ocurren. Que en la vida real algo como esto jamás ocurriría. Y la verdad es que esa mentalidad me jode. 

¿Saben qué? Si yo hiciera una novela 100% basada en mi experiencia romántica y cómo conocí a mi marido, seguro me dirían que es tan ilógica e irreal que merece una sola estrellita en internet. No importa que yo jure que sea verídica, no me creerían.

El que algo no sea común, que no le haya pasado al lector ni a los que lo rodean, no significa que sea imposible. Cada persona es un mundo. Hay millones de vidas en la tierra y, con ellas, millones de historias que desconocemos. Juzgar a algo de irreal porque no nos ha pasado es ridículo. A mí no me gusta el romance adolescente porque no puedo conectar, no lo viví. Eso no quita que sea posible su existencia.

Perdón, quería sacarme eso del pecho porque me molestó bastante. 

Es como cuando me dicen que personajes adultos son “demasiado infantiles para su edad”. Casi todos mis conocidos tienen entre 25 y 40 años. Y puedo asegurar que todos son infantiles en algún aspecto. ¡Si hasta mi mamá se pondría un pijama de Winnie The Pooh! No sé a qué adultos conocen, pero les pido que tengan la mente más abierta. 

Solo quisiera dejarles es consejito: Nunca juzguen a algo de irreal solo porque a ustedes no les pasó. No digan que una personalidad es incoherente solo porque ustedes no conocen a alguien que se asemeje al personaje. 

Con eso de lado, admito que hubo solo una escena que no me gustó. Cerca del final, cuando todo parece marchar viento en popa (es decir, la trama se va definiendo con coherencia y buen ritmo), se añade un “pequeño problemita final” que dura apenas dos o tres páginas y no aporta absolutamente nada. Lo sentí como puro relleno y lo habría quiitado del libro. Pero es solo mi visión personal. Creo comprender que la autora lo colocó para poder cerrar una etapa, pasar de página en la vida de los personajes. Para mí ha sido innecesario, pero no quitaré puntos por ello.

Ahora sí, les comento que le daré dos puntajes a la historia. Uno más objetivo que el otro.

El puntaje del libro como tal en su calidad y mensaje es un 4. 
El puntaje del libro según mis gustos y preferencias lectoras es un 3.

Y cuando termine de leer la trilogía entera les prepararé una video-reseña general.





3 comentarios:

  1. Hola! Tengo muchas ganas de leer alguna de estas novelas de Araceli Samudio. Me parece muy bueno que se incluyan personajes con discapacidades en los libros y si son los protagonistas, mejor. Le da visibilidad a las personas con discapacidad y muestra que pueden llevar una vida "normal" y enamorarse como cualquier persona. Además, me encantaría leer un libro que transcurra en Paraguay.
    Saludos!!!

    ResponderEliminar
  2. Creo que todo aquello que nos transmite un mensaje, un pensamiento, todo aquello que en definitiva intenta enseñarnos o aportar puntos de vista distintos, es una lectura enriquecedora y por lo tanto hay que prestarle la atención que merece. Esta historia me llama bastante la atención y creo que me va a encantar.

    ResponderEliminar
  3. Hola Nath, me encantó la reseña, ahora tengo muchas ganas de leer el libro. Nunca leí nada ambientado en Paraguay y me llama mucho la atención. A mí también me gusta cuando los autores sitúan la historia en su lugar de origen. Me acuerdo que una vez le dije a mi hermano que Stephen King siempre ambientaba sus libros en Maine, y me dijo "y sí, uno tiene que escribir sobre un lugar que conoce", y me dio una explicación que ahora no me acuerdo, pero eso se me quedó grabado.
    Este me pareció más interesante que el anterior que reseñaste, aunque me gustaría leer los tres libros. Un beso.

    ResponderEliminar