09 agosto, 2018

RESEÑA: Una semana... ¿de básquet? (Carlos Felipe Martell)

Título: Una semana… ¿de básquet?
Autor: Carlos Alberto Felipe Martell
Sinopsis: El club representativo del municipio se prepara para un enfrentamiento histórico: el partido amistoso más importante de la temporada en la categoría de infantil (categoría liderada por una estrella de trece años llamada Arturo). Jugarán contra el equipo de la localidad vecina, y la rivalidad alcanza cotas superlativas por el hecho de que los gestores de ambos clubes son cuñados.
Gómez, “el amo” del club, en su afán por ganar la partida, se verá inmerso en una guerra psicológica irracional, pues el rival contra el que se enfrenta es él mismo.
Utilizando el baloncesto como escenario, Una semana ¿de básquet? es una parodia cargada de ironía y de mala baba, cuya pretensión es relativizar y hacer retornar a la realidad a quienes han sido abducidos por los efectos alucinógenos de sus propios delirios e instintos pasionales.


GENERALIDADES
Si ustedes son como yo, el libro les dará una primera impresión negativa. El título no es atractivo (¿¡Puntos suspensivos en un título!?) y la tapa es horrenda. Lo digo sin filtros porque es una verdad que nadie puede venir a decirme que “es cuestión de gustos”. No es una tapa profesional, las siluetas están medio pixeladas, etc. No es una buena tapa y tampoco es un buen título.

¿Entonces por qué decidí comprarlo y leerlo? Por la trama, obvio. Yo no compro nunca un libro sin haber leído de qué se trata y cómo está narrada la sinopsis. Una mala sinopsis me causa incluso más rechazo que una tapa fea.

Nova Casa Editorial obsequió una copia de este libro durante el Xmas Festival del año pasado acá en el blog y me picó la curiosidad. 

Como ya les aclaré en otra de las últimas reseñas, este libro lo leí durante mis vacaciones y por ello la reseña será breve y al punto. No he tomado notas xD.

LA TRAMA
Poco hay que decir más allá de lo que ya se ha presentado en la sinopsis. La historia se desarrolla en apenas una semana en la liga infantil de un club de básquet. Allí vemos la interacción de los mejores jugadores del equipo, sus padres, el entrenador y los directivos. Vemos cómo incluso un partido amistoso entre dos equipos de niños es para ellos una completa guerra con sus estrategias y altibajos. Vemos las discusiones internas y, claro, el partido en sí. 

LA NARRATIVA
Esta es la primera vez que leo al autor y me he llevado una grata sorpresa. Con palabras simples nos transmite las pasiones y miedos de cada uno de los personajes (principales y secundarios). Representa un mundo cotidiano y te hace sentir parte de ese club, de la historia en sí. 

Con la simpleza y pasión de cada palabra el lector termina por encariñarse (o detestar) a los personajes, por hacerlos parte de nuestra mente. Cada personaje se vuelve real para nosotros porque todos ellos podrían existir, podrían ser nuestros vecinos o amigos.

El estilo de la novela no se destaca quizá por su amplio vocabulario ni excelencia en uso de recursos narrativos, pero se amolda a la perfección a la intencionalidad de la historia y cumple con su función de hacernos partícipes de una semana colmada de básquet.


OPINIÓN 
Seré bastante subjetiva.

Lo primero que quiero decir es que este libro me causó nostalgia y que es posible que eso afecte mi buen juicio. Pasa que mi viejo autopublicó hace unos años un libro sobre este mismo tema (una versión novelada de su juventud en un club de básquet) y me llamó la atención toparme con otra novela sobre esta temática y estilo tan poco usual.

¿De qué hablo? De la exaltación de lo cotidiano.

Me encantan los libros que hablan sobre temas que nos afectan a las personas a diario, aquellas historias en las que una nimiedad se torna invaluable para los personajes. 

Porque eso es este libro. 

La novela no habla sobre el mejor jugador de básquet del mundo ni nada de eso. Habla sobre un nene de 12 o 13 años que juega muy bien para su edad y al que se le ha subido el estrellato local a la cabeza; habla de este microuniverso barrial que es lo más importante para el niño y para todos los que conforman el equipo. Se observa la percepción enaltecida de los chicos y de sus padres, del club entero. Porque para ellos, el partido amistoso de la liga infantil con la municipalidad vecina es cuestión de vida o muerte, de honor y de orgullo. No es solo “un amistoso entre dos grupos de niños”. Es mucho más y se lleva al extremo la pasión que genera el evento.

Se roza lo absurdo en algunos aspectos, pero tampoco lo imposible porque a veces la pasión deportiva puede alcanzar niveles que quien no forma parte de lo que ocurre no llega a comprender. 
Este es un libro que habla sobre competitividad, sobre la balanza entre lo que es “mejor para el equipo” y lo “moralmente correcto”. Es una historia sobre percepciones exageradas. 

Como bien dice la nota de autor:

“Los delirios podemos desagregarlos a cuatro niveles: arbitrales, de los clubes, de jugadores y de padres. No he encontrado base empírica suficiente para incluir el delirio de los entrenadores. Dicho delirio, en caso de existir, no suele ser más que una extensión del delirio del propio club. Pasemos a definir los cuatro delirios.
El delirio que desarrollan los clubes es el delirio de grandeza. Un club pretende, por encima de todo, ser grande. El problema radica en la manera en que cada uno interpreta el concepto de grandeza. El club que entienda que ser grande significa ganar, está perdido. Y este es el meollo de todo, pues los clubes son el epicentro de este volcán delirante llamado deporte de base, y detentan la máxima responsabilidad. Son los propietarios exclusivos de la palabra trascendencia. Según el uso que hagan de la misma, según que decidan alimentarla o aniquilarla, el efecto dominó determinará el comportamiento del resto de agentes.
Los árbitros son capaces de desarrollar dos tipos diferentes de delirio. En el aspecto disciplinario, un árbitro, por su perfil, por su profesión, puede desarrollar delirios de autoridad, y, como tal, es posible que, si lo provocas, quiera demostrar ese poder de forma más contundente de lo que dicta el sentido común. Pero un árbitro también suele desarrollar delirios de justicia. Él es el primer interesado (más bien, obsesionado) en ser justo en todas y cada una de sus apreciaciones técnicas. Por eso, el aspecto técnico no se le debe discutir; cualquier posible error de un colegiado debe ser tolerado, todos nos equivocamos. Estoy convencido de que si no presionamos al árbitro, si no protestamos sus decisiones técnicas, jamás va a exhibir sus delirios de autoridad. Permitámosle que disfrute con sus delirios de justicia.
Los jugadores pueden germinar delirios de estrella. En principio no debe causar extrañeza, es algo típico de las edades, pero es un aspecto que se debe cuidar con mimo. Debajo del brillo de una estrella siempre hay una esencia, y es importante dejarla salir. Existen entrenadores (como extensión del club al que representan) que permiten, e incluso alientan, el desarrollo de esos sueños infantiles majestuosos porque creen que así los niños evolucionarán más y llegarán más lejos. Ignoran el daño que pueden hacerles al no poner un poco de mesura, pues, cuando la estrella se desgaste y se apague (¡que se apagará!), su propia oscuridad impedirá que surja la esencia secuestrada.
Por último están los delirios genéticos de madres y padres (“Mi hijo es el mejor”). Bajo mi perspectiva (y sé que choca con la de muchos clubes), se trata del elemento menos importante de todo este desatino; el menos importante pero también el más peligroso. Cuando algo deviene peligroso es presa fácil para culpabilizarle de todos los males. Mi punto de vista es que madres y padres son el agente menos importante por ser el más pasivo, el más manipulable; claro está que esto es un arma de doble filo y, por eso, puede convertirse en el más peligroso. Seguramente la palabra “manipulable” no sea la más justa. O igual sí, pero es un poco cruel. Digamos… que padres y madres suelen ser un gran elemento receptor del sentido común cuando se les vende bien ese sentido común, pero también se amoldan de lujo al comportamiento energúmeno si se les perfuma subliminalmente con dicho comportamiento.”
Es más. Si tienen tiempo, los invito a entrar a la web de la editorial y leer allí el prólogo y la nota de autor que están colgados para lectura gratuita. Les encantará. ENLACE


Sin más que decir, les comento que es un libro ligero. Se lee en no más de una hora y es una excelente forma de desconectarse de novelas pesadas. Un buen recreo de las obligaciones.
Lo recomiendo mucho, en especial a todos aquellos lectores que alguna vez hayan formado parte de la locura de un club deportivo (desde cualquier rol).



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